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ESTIMULACION TEMPRANA: EL LUGAR DE LA ANGUSTIA
Ps. Cecilia Maidagan de
 “Clínica interdisciplinaria en los trastornos del desarrollo de la Infancia”

Trabajo presentado en las jornadas de la Fundación del Centro de Desarrollo Infantil: "Más allá de la formación del inconsciente”. Rosario, l989.-

Quisiera referirme brevemente  a un tema que tiene que ver con el título de esta mesa redonda y a su vez con una práctica terapéutica que rápidamente ha irrumpido en el ámbito de la discapacidad: La Estimulación Temprana.-

A quienes y de qué manera sirve la estimulación temprana?,- Esta pregunta  puede ser pensada en relación  a los distintos personajes que constituyen la relación terapéutica. Le sirve al médico encargado  de dar el diagnóstico a los padres, ya no tiene que quedar callado ante esta situación que tanta angustia produce.- La derivación es una posibilidad de canalizarla.-

Le sirve a los padres ante el desamparo y desesperación que ésta noticia (la del diagnóstico) les produce: hay un lugar dónde ir, hay algo que hacer, no es todo negativo.-

Ante esta perspectiva, el terapeuta de estimulación temprana se transformará así en el receptor y el depositario de este monto de angustia que se viene generando desde el conocimiento del diagnóstico; encuentra atrapado entre la demanda explícita o implícita por parte de los padres, de curación de su hijo y saberse enfrentado a lo imposible, a lo que no se puede sanar ni curar.-

Hay muchos lugares desde uno puede analizar la estimulación temprana. Yo elegí este, el de la angustia, porque según como nos ubiquemos frente a este problema, según intentemos resolverlo, negarlo, trabajarlo, explicitarlo, seremos terapeutas en estimulación temprana o técnicos en rehabilitación.- 

Seremos terapeutas si acompañamos a los padres en el camino de reubicarse ante lo inesperado y brindamos al niño la posibilidad de desplegarse.-

Seremos especialistas en la técnica, si somos hábiles en la manipulación del niño y damos a los padres indicaciones y largas listas de ejercicios graduados y preestablecidos que encontramos en cualquier manual de estimulación.-

Para ubicarnos frente a nuestra tarea partimos de un concepto de construcción; el niño va construyendo su imagen, su inteligencia, sus juegos a partir de su relación con el otro.-Es la madre, inicialmente, la que le da sentido a sus manifestaciones, la que le permite ir constituyéndose como persona a través de los cuidados, las caricias que ella le brinda.-

Cuando nace un niño con problemas, este proceso de construcción que se da a partir de este intercambio, queda ensombrecido por el conocimiento del diagnóstico y tiene serias consecuencias en la relación madre-hijo.-

Es en este momento que los padres llegan a nosotros en busca de ayuda, llenos de angustia y temores.-

Un modo de resolver esta situación angustiante es escudarse, esconderse, detras de una técnica: dar indicaciones, consejos, ejercicios; ponerse en el lugar del que sabe cómo, dónde y qué hay que hacer con este niño.-

Con esta postura se logra taponar la angustia y también se crea una relación de dependencia de la madre con el estimulador ya que ésta necesita que le indiquen qué hacer con su hijo.-

Otra posibilidad es poder intervenir por medio de la palabra o con acciones concretas, en sesión con el niño, de manera de posibilitar a esa madre imposibilitada (por los hechos) a recomponer su relación con su hijo.-

No existe ninguna técnica o ejercicio que desencadene este mecanismo.-Nosotros, comprometidos en la situación, podemos brindarle a la madre la posibilidad de reconstruir esta relación rota, fracturada desde el comienzo.- Este niño no es el que ella esperaba, no está preparada para quererlo, criarlo.- No puede identificarse con ese hijo, ni puede sentirlo como parte de ella.- No puede proyectarse en su futuro.- En otras palabras no puede ser madre de ese que no es su hijo.-

Este es el desafío para nosotros: intentar ayudar a resolver esta situación y no “curar”una lesión cerebral irreversible o un síndrome genético determinado.-

De la resolución de dicha relación dependerá  la posibilidad de que ese bebe  que nació con una “deficiencia”, no presente o adquiera como agregado una estructuración subjetiva que lo limite o frene por encima de su determinación orgánica.- Aquí es donde se arma el campo donde actúa la estimulación temprana como terapéutica: rescata o revaloriza todo lo que el niño o bebe puede hacer, decir o desear cuando se libera de la enorme carga que le impone el diagnóstico a través de los padres o sus reeducadores.-

Cuando partimos de ver al niño como un sujeto, que, al margen de su deficiencia tiene sus gustos, sus preferencias que no son estandarizables, podemos mejorar o convertir su parte enferma”en algo aceptado que sirva como apoyo, ayuda, etc.-

Esto quiere decir: no poner el acento en la deficiencia, pero, tampoco negarla.-

Poner en juego una técnica, un conocimiento, respetando la singularidad de cada niño, significa poner en marcha un proyecto terapéutico donde la técnica es solo una herramienta para llevar adelante ese proyecto.-

Tomemos por ejemplo la marcha: por un lado podemos considerar qué significa para este niño y su familia el logro de esta pauta madurativa, por otro lado, tenemos los ejercicios de premarcha que nos brinda la psicomotricidad, la kinesiología, etc.-

Si tenemos en cuenta solo las relaciones familiares y su influencia en el logro de la marcha estaremos realizando una psicoterapia poco seria/-

Si tenemos en cuenta solo la ejercitación, nos olvidamos del niño y realizamos un adiestramiento mecanicista donde siempre estará rondando el fantasma del autismo.-

Esta oposición la desarrolla Maud Mannoni es su artículo “Psicoanálisis y reeducación” (1)

Allí plantea que comprender lo que subyace al síntoma, la labor analítica , está contrapuesto a emprender una tarea reeducativa.-Es de este mismo texto de donde se desprende una pregunta: existe un espacio de trabajo intermedio donde sea posible operar ciertas transformaciones que no sea  el del psicoanálisis ni el de la reeducación mecanicista; donde se pueda escuchar a los padres, ubicar al sujeto en su historia y comprender la naturaleza de su demanda y al mismo tiempo implementar una tarea específica?.-

En la estimulación temprana como terapéutica intentamos abrir dicho espacio donde se articulen estas dos instancias, donde se ponga en juego un conocimiento pero se deje siempre una pregunta sin contestar: cuál será el futuro de este niño?

 (1) Maud Mannoni El niño retrasado  y su madre.- Paidos l982.-.-

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