|
Lecturas
IMPACTO DEL NACIMIENTO EN LA FAMILIA
Presentación el I Congreso Regional de Atención Temprana y Psicomotricidad.
Montevideo, 1994
Para poder
hablar del impacto que tiene un diagnóstico de patología en la familia,
tenemos que comenzar por describir las características, la
particularidad, que determinan el armado de la relación
del bebé con su mamá.
Podríamos
decir que el hijo existe aun antes de haber nacido, no solo por lo
biológico, sino por que existe en el decir de los padres, existe el los
proyectos, en las ideas, ahora, hasta se sabe el sexo, por lo tanto le
ponen un nombre aun antes de nacer. Sabemos que son muchas las fantasías
que los papas depositan en su futuro hijo.
Por esto
tenemos que ver qué ocurre cuando todo va bien, o por lo menos cuando no
existen trastornos importantes en el armado de esta relación.
Con el
nacimiento el niño no se separa por completo de su madre, puede decirse
que continua formando parte del cuerpo materno aun cuando sea exterior a
dicho cuerpo. La vía de la sangre es sustituida por la vía de la leche.
El lactante
vive el cuerpo de la madre como si fuese el suyo propio. Es más, vive sus
emociones más en el cuerpo de la madre qu en el suyo. La madre interpreta,
pone palabras, siente lo que le pasa a su hijo. Cuando al niño le duele él
“ve” su dolor en la cara de su madre. Pero rápidamente la madre ofrece
objetos de sustitución. La leche y el reposo se encuentran ahora fuera del
cuerpo de la madre. (Los brazos, la vestimenta, la cuna reemplazan al
vientre materno.)
Los únicos
movimientos coordinados que el recién nacido puede realizar son los de
succión, los movimientos de la lengua y boca para mamar. El
resto de las manifestaciones motrices son desordenados, no puede mover una
parte del cuerpo sin que este movimiento se extienda al resto de su
cuerpo. Es en el curso de estos movimientos desordenados, que la madre
interpreta como inquietud, lo toma en sus brazos y lo calma.
El acto de
llevar en brazos al niño establece ya de antemano la gama de valores y
significados relacionales entre la madre y el hijo cuando este mama del
pecho o del biberón.
Lo que cuenta
en la donación do es tanto lo que se da como la forma como se da.
La manera de
sostener al niño en brazos se convierte en el punto crucial que va a
estructurar el diálogo y la comprensión mutua de la madre y el hijo.
Así, pues, lo
importante para el porvenir “psicológico” del niño es el tipo de
contracción muscular y el tono e base de la madre. , lo
importante es la forma de “relajarse en el transcurso del acto de mamar;
una relajación que será obtenida, de modo progresivo, en sincronía. Con el
placer que la madre puede hallar en la donación.. Lo importante será el
modo de sostener al niño, de colocarlo sobre las rodillas, de cambiarle de
posición; la forma de acompañar el acto de mamar, la manera de mirarlo y
pedirle que la mire, la forma de hacer esos ruidos vocales con los que la
madre subraya cada uno de sus gestos.
La postura y
la actitud tónica de los músculos constituirán una vía de comunicación
casi sin discontinuidad entre la madre y el niño.
La inquietud
– ausencia o falta parcial de quietud muscular viene a constituir una
señal de llamada para la madre. Son estas actitudes o modificaciones
musculares las que organizan el diálogo madre hijo antes y después del
acto de mamar: ritmos primarios de la relación madre – hijo.
A esto se le
agrega la mirada, en el transcurso del acto de mamar, el niño se
encuentra con los ojos de su madre que transforman y organizan el acto de
dar satisfacción a su hambre. Así el niño va a desplazar parte de su deseo
oral a su propia actividad visual o sobre los ojos de su madre. De esta
manera el niño acaba por sentir deseo de ser mirado y de mirar.
No hay que
olvidar que la acción de mirar y de ver se basan en el interés que se
ponga en mirar o ver.
Este interés
es un caso particular de intercambio placentero que los psicoanalistas
llaman “investidura libidinal”. La libido oral “inviste”(es decir. da
importancia, confiere interés) a la mirada recíproca madre- hijo. De esta
investidura mana, surge un “plus valua” de placer.
Cuando las
madres miran a sus lactantes no se limitan a poner en acción aisladamente
este juego de los ojos; con una sonrisa muestran que no solo los
ojos tienen relación con la boca, sino que de esta boca surgen entonces
fonemas, mas o menos precisos, repetidos, rítmicos, Estas incitaciones
auditivas le va abriendo al niño el camino al lenguaje. Aparece
aquí una nueva relación entre la libido oral y las sensaciones acústicas.
Ante la
inquietud del niño aparecen entonces distintas formas de calmarlo:
• Aproximándose a su cuerpo
• Acariciándolo
•
Repitiendo
sonidos
• Meciéndolo----- esto le hace sentir
impresiones en otro sentido, no tan conocido, que son las sensaciones
laberínticas. : la madre las provoca con los cambios de posición del
cuerpo, al alzarlo, cambiarlo, llevarlo en sus brazos, meciéndolo con
movimientos mas o menos rítmicos.
Laberinto:
órgano nervioso, un órgano sensorial situado cerca del aparato auditivo.
Sirve para retrasmitir a los centros de integración del cerebro informes
sobre la posición de la cabeza y su orientación en el espacio en relación
al cuerpo. Juega un papel importante en la integración de nuestros
sentidos, indispensable para el equilibrio dinámico de nuestro cuerpo.
Todo este
proceso ha sido trabajado por D. Winicott, psicoanalista Inglés quien a
desarrollado y precisado las características de la función materna. En
relación a nuestro tema, es interesante el concepto de devoción que
nos dice que lo que le permite a una madre ejercer su función no es su
conocimiento consciente, sino un estado de devoción por su bebé.
Esta
es una actitud afectiva que adquiere mientras el embarazo avanza en un
proceso de identificación con su hijo.
El bebé puede
significar muchas cosas para la fantasía inconsciente de la madre, pero
existe un rasgo dominante que es la capacidad de la madre de despojarse de
sus intereses personales y concentrarlos en su bebé, “es lo que Winicott
llama”preopcupación materna primaria”. Este estado hace a la madre
sumamente vulnerable, esto es algo que generalmente no se advierte ya que
se forma alrededor de ella un círculo protector (pareja, familia). Esta
envoltura le permite a la madre volcarse hacia adentro, desentenderse d
todo peligro externo para poder concentrarse en las necesidades de su
bebé.
Ella está
sostenida, en cierto sentido, de la misma manera que ella sostiene y
protege a su bebé. Cuando estas fuerzas protectoras dejan de funcionar,
solo ahí, aparece hasta que punto son vulnerables l madre y su bebé.
Qué pasa
entonces, cuando en estos momentos que transitan juntos, donde la madre
está concentrada en adaptarse y satisfacer las necesidades de su hijo, qué
pasa cuando este momento es atravesado por lo inesperado y lo inesperado
aparece como signos que hablan de la posible presencia de un Síndrome
Genético determinado o alguna alteración neurológica. Signos que son
leídos desde la medicina y entregados a los padres en la forma de
diagnóstico.
Desconcierto,
sensación de irrealidad que obnuvila hasta la capacidad de comprender, les
cuesta entender las palabras médicas y generalmente no hay nadie que los
ayude con esto. Aquí se encuentran solos ya que no existen profesionales
preparados para dar estas noticias, pero sobre todo para poder acompañar
a los padres en estos momentos. (Ejemplos de los relatos de los padres).
Es una tarea
difícil, por que no existen palabras para expresar lo que los padres están
atravesando, ni palabras que sirvan de consuelo. Solamente se trata de
estar ahí, de poner el cuerpo y contestar algunas de las preguntas que
surjan en ese momento.
El
conocimiento del diagnóstico irrumpe, como decíamos, en una ya delicada
situación: rompiendo envolturas, ideales, causando angustia dolor,
sentimientos de desconocimiento, inicialmente es desbastador.
Los papas se
preguntan: Esto, qué tiene que ver conmigo? Por qué a mi? A mi hijo? Cual
será su futuro?
A estas
preguntas, para las que nadie tiene respuesta, se las intenta contestar
desde un supuesto conocimiento científico o peor, surgido desde el
prejuicio o el desconocimiento.
Desde el
“saber” se dice “ estos niños...” y se los agrupa o engloba para las cosas
más triviales como un resfrío o catarro o sino, con predicciones
futuristas: no podra ir a una escuela común,
tendrá problemas en el lenguaje etc. desconociendo desde el comienzo lo
que existe de singular en cada niño al margen de la patología que porta.
Entonces nos
encontramos que con el diagnóstico se les dice a los padres como es su
hijo y con el pronóstico como será.. Muchas veces salen del consultorio
con un nombre para lo que le pasa a su hijo. Entonces el diagnóstico les
dirá quien es su hijo, le pondrá un nombre y el pronóstico hablará de cual
es su futuro. Esto, desde ya. Obtura o dificulta cualquier intento de
armar un proyecto propio.
Nuestro
objetivo terapéutico va justamente en sentido opuesto: articular una
filiación cuando esta está puesta en duda, que algo de la imagen de ese
hijo ideal pueda reconocerse en este. Que se estructuren procesos de
identificación, que no tienen que ver con la inteligencia o desarrollo
madurativo sino con que haya otro que desee algo de este niño..
Porque si en
nombre de “no crear falsas expectativas” cerramos puertas de antemano
poniendo el acento en todo lo que el niño no puede hacer, es muy difícil
que los padres puedan esperar algo de él y sino esperan nada no le podrán
pedir nada, lo cual lo condenará más allá de su patología orgánica.
Volver a Lecturas |